El cine clásico no es tan bueno como dicen

The Last Man on Earth (1964)
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The Last Man on Earth (1964)

En estos días he sido asediado por todo tipo de películas en blanco y negro, clásicas que solemos decir. Entre las que vienen con los periódicos, las que me han invitado a ver y las que he bajado de la Internet, me he recorrido casi todas las películas “indispensable”. Pero lo cierto es que, desde mi ignorante visión, no creo haber visto lo mejor del cine.

Todo comenzó con el estreno de I am Legend (Francis Lawrence, 2007), la curiosidad me llevo a buscar las dos versiones cinematográficas previas de la novela de Richard Matheson. La primera que encontré fue The Omega Man (Boris Sagal, 1971) con toda su acción setentona, no me pareció nada del otro mundo, está repleta de situaciones bastante forzadas. Luego redescubrí el sitio www.archive.org» , allí encontré The Last Man on Earth (Ubaldo Ragona y Sidney Salkow, 1964) que es la más fiel al libro y seguramente aporto muchas ideas para I am Legend. Pero tampoco me parece que sea especialmente superior a la última versión.

Luego, mientras merodeaba entre las colecciones de Archive.org, me encontré con una pequeña rareza del cine en blanco y negro, Phatom from Space (W. Lee Wilder, 1953). Se trata de una película policial que en lugar de ladrón tiene un extraterrestre y algún toque de ficción científica. Ya por estas alturas germinaba una idea en mi cabeza: ¿será que valoramos tan positivamente al cine antiguo sólo por la sensación cándida que nos produce? Porque seamos sinceros, antiguamente también se hacían verdaderos ladrillos que hacen ver a la trilogía de High school Musical como la obra maestra del séptimo arte.

Pero rápidamente eché a un lado la idea considerando que Phatom from Space pertenece a un genero que ha dado nacimiento a algunos de los esperpentos más grandes de la historia del cine, y no me refiero a El Plan 9 de Invasión Espacial (Ed Wood, 1959) precisamente.

Entonces tuve la oportunidad de ver el famosísimo largometraje, referente absoluto de la creación cinematográfica, El Nacimiento de una Nación (David W. Griffith, 1915). Una película insufriblemente larga, bueno, un poco más tolerable que Intolerancia (1916), con planos completamente fijos que parecen cuadros, y un trasfondo racista que pondría colorado hasta a LePen.

Dejando el racismo aparte, es de hacer notar que la mayoría de las películas de esta época tratan a los personajes femeninos como unas completas entupidas. Da la impresión que los EUA de principios del siglo XX sufrían un grave caso de misoginia.

Después del mal trago, me recupere bastante gracias a Amanecer (Sunrise: A Song of Two Humans. F.W. Murnau, 1927), porque a pesar de ser una película muda como las nombradas anteriormente, su historia se desarrolla más fluidamente, sus imágenes son más hermosas, hay movimiento constante en la pantalla, y sobre todo, los montajes no se ven tan cutres.

Intolerance (1916)
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Intolerance (1916)

Pero ahí fue cuando se me ocurrio ver Intolerancia. Reconozco que tiene algunas de las escenas más impresionantes de la historia del cine, si tenemos en cuenta que en esa época no existían los programas de diseño 3D para recrear ciudades amuralladas con miles de soldados luchando. Pero nos encontramos con una película que fácilmente se podría separar en tres largometrajes sin agregarles ni un minuto para completarlos. La película dura la tontería de 175 minutos.

Ni siquiera las vaporosas escenas con jóvenes semidesnudas (que sí, que salen así) ayudan a hacer tolerable tamaña película, y el gusto de Griffith por esos planos fijos, teatrales, con personajes estáticos, tampoco ayuda nada. A mi mente volvió rápidamente la idea de que el único valor de muchas de estas películas es el de la anécdota y el dato histórico. Pero me empeciné en seguir buscando.

A mis manos llego un excelente DVD con la recopilación de algunos de los mejores cortometrajes de Georges Méliès, entre ellos Le Voyage dans la Lune (1902). He de reconocer que la creatividad y el ingenio de este hombre son impresionantes. Méliès probablemente sentó las bases de prácticamente todo el cine que se produjo durante el siglo XX. También es de reconocer que su cine era aun más comercial que cualquier comedia romántica de los últimos 20 años.

Buster Keaton en The General
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Buster Keaton en The General

Nuevamente de regreso a www.archive.org, me encontré con la versión “extendida” de El Maquinista de la General (. Buster Keaton y Clyde Bruckman, 1927). Ni punto de comparación con la anteriormente nombrada Intolerancia (lo sé, pero es que es indigerible), siendo la obra de Keaton infinitamente más cercana a nuestro concepto actual de película. Si a esto le agregamos que como la versión que descargué carece completamente de sonido le agregué como banda sonora el Snivilisation (1994) del grupo británico Orbital, la verdad es que el resultado ha sido el más entretenido que he tenido hasta ahora en cuanto a películas en blanco y negro.

En resumen, no todos los grandes clásicos del cine me parecen buenas películas, de hecho algunas son malísimas, pero sí existen algunas que le darían tres vueltas a muchas de las producciones actuales. Aun así ¡cuidado! También creo que las buenas películas actuales son muy superiores al total de los más destacados clásicos del cine.

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Este sitio contiene todo tipo de contenidos para descargar libremente, entre ellos decenas de miles de películas antiguas. Sus fallos son lo lento de sus servidores y que todos sus contenidos están en ingles (bueno, esto no importa mucho en el cine mudo), pero aun así vale la pena dar un vistazo a sus colecciones.Powered by Hackadelic Sliding Notes 1.6.5
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  1. […] os comento todo esto? Recordad una de las entradas anteriores en la que os hablaba de los clásicos del cine y de mi búsqueda tras los orígenes de Soy Leyenda (Francis Lawrence, 2007) y toda la galaxia de […]

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