Mientras algunos anuncian a los cuatro vientos que los Blogs han muerto, otros seguimos al pie del cañón, mascando información y escupiendo opiniones. Para mi las bitácoras nunca morirán, ni perderán su importancia como medios de comunicación, porque son espacios muy directos y personales de comunicación del blogger con sus lectores.
Escribir en una bitácora es un proceso de desahogo (salvo en las empresariales, que tienen otro objetivo) que lleva tiempo y algo de constancia, casi como si de una terapia se tratase. Pero existen algunos autores que necesitan la gratificación inmediata de su ego. Buscan un proceso de retroalimentación inmediato y febril. Para estos últimos he recopilado estas cuatro reglas de oro que le garantizan el hacerse famoso de forma casi instantánea.
Regla 0. Sigue el camino señalado por Chávez.
El presidente de Venezuela no es ningún tonto, para nada. Las búsquedas referentes al mandatario de la Pequeña Venecia superan ampliamente a las de Penélope Cruz, Salma Hayek o Scarlett Johansson. ¿Cómo puede ser esto posible? El señor Chavez no es precisamente Jude Law, ni tampoco ha heredado la letra y labia de Andrés Bello, pero entiende perfectamente el “Zeitgeist” de su patria. No hay tema de total actualidad que él no aborde de la forma más coloquial y populista posible. Se gana enemigos por sus ácidas críticas pero también ciegos seguidores.
Así que no importa cuan enterado estés del tema, habla sin parar y sin tapujos de los temas más actuales. Da lo mismo si son los ultras, el tercer mundo, la crisis económica, el desempleo, la homosexualidad, Barak Obama, Penélope Cruz, el Aborto, la reelección de Chávez, los bombardeos Israelíes sobre Gaza, lo importante es emitir tu docta opinión. Con esto tienes asegurada la polémica, muchos comentarios y algunos trackback.
Regla 1. Se más egocéntrico que Cristiano Ronaldo.
Siempre que buscamos algo en la Internet agregamos las palabras “mejor” o “más” delante de aquello que nos interesa. Pues consecuentemente tú tienes que ser el mejor blogger, el más sabido y enterado. Emite tu opinión acerca de todo como si tuvieras el PhD en el tema en cuestión y si necesitas dar base a tus declaraciones cítate a ti mismo, que para eso eres el más entendido y el mejor en la materia. Enarbola la bandera del mayor representante y defensor de un colectivo “x” (mientras más polémico y en boga mejor), publicándolo a los cuatro vientos. Leer el resto de esta entrada…








