La montaña embrujada
Que sensación tan desagradable me dejo la película La montaña embrujada (Race to Witch Mountain) al encenderse las luces del teatro. Primero se trata de una enorme persecución de principio a final. De ahí, me imagino, que cambiaron “escape” por “race”. Segundo, no hay prácticamente ningún desarrollo de los personajes, con decir que casi todos sus diálogos están formados por frases. Y por último, todos los efectos especiales y la forma de filmarlos, parecen salidos de una serie barata de ciencia ficción de los 80 (tipo Buck Rogers in the 25th Century).
La verdad es que esperaba mucho más de esta versión del clásico infantil. Sabía que se trata de puro entretenimiento, pero con algo de calidad. ¡Vamos! Que se supone que hemos madurado un poco desde 1975, cinematográficamente hablando, hasta ahora. No sé, tal vez a tus niños le guste. No lo sé.
Como dato curioso, los dos protagonistas de las dos películas originales, Kim Richards y Ike Eisenmann, hacen un cameo como la camarera Tina y sheriff Antony en la película.



