Llevo un par de semanas en las que me conecto poco. Es que se me ocurrió cambiar la compañía de ADSL a Vodafone y desde eso sufro cortes constantes. Para colmo cuando pierdes la conexión de ADSL la página en la que te encuentras se redirige a una del router comunicándote que estas desconectado (es lo más idiota que he visto), con lo que pierdes lo que estuvieras escribiendo en tu Blog o correo.
El ver de regreso a Ridley Scott como director de la saga de Alien, Prometheus viene a ser la quinta película, realmente ha sido grandioso y ha valido la espera de más de 30 años. Recordemos que fue Scott quien estuvo a cargo de Alien: el octavo pasajero en 1979. Y por supuesto que su toque se nota para bien y para mal.
Noomi Rapace en una escena de Prometheus.
En el haber de Scott tenemos películas como Blade Runner (1982), Thelma & Louise (1991), Gladiator (2000), Black Hawk Down (2001) o American Gangster (2007) pero también tenemos películas tales como G.I. Jane (1997), Hannibal (2001) o Kingdom of Heaven (2005). Creo que estaréis de acuerdo conmigo en reconocer que incluso en sus malos momentos es bueno, y lo digo no siendo mi director favorito ni mucho menos. Aun así os digo que me gusta como narra sus historias, los golpes de efecto que suele meter y la estética en general que les da.
Ridley Scott como director es un creador de fantasía, más preocupado por el resultado en pantalla que por los sesudos análisis de los fanáticos de la saga. Es por eso que su narrativa, efectismo y estética está presentes también en Prometheus, como dije antes, para bien o para mal. Como en la primera de las películas de la franquicia, la combinación de escenarios asépticos, como si en un hospital se encontrasen, el Prometheus, con escenarios toscos y sucios como los de la pirámide, la inclusión de elementos dispares en estos escenarios como los pulidos cilindros o la sangre, crean una sensación de desequilibrio que resulta en desazón y expectativa por parte del espectador.
Para quienes no han visto Prometheus aún, os diré que Ridley Scott no quiso hacer con esta película una “precuela” a su famoso film Alien: el octavo pasajero. No me entendáis mal, toda la trama esta ambientada en el universo de Alien con gran detalle, incluida la participación de H. R. Giger, pero Scott planteo todo desde el principio como una trilogía que pudiera abarcar correctamente las preguntas que los seguidores de la franquicia siempre han tenido flotando en el limbo. Algo que no habría sido posible en tan solo dos horas.
Precisamente para mantenerse coherente con el universo de Alien es por lo que tenemos nuevamente H. R. Giger en el proyecto. El creador del Alien original se reunió con Scott para aplicar una suerte de evolución inversa a la criatura y así crear a los posibles ancestros de la misma. Otro gran escenario diseñado por Giger es la “pirámide”, originalmente creado para Dune, el castillo de los Harkonnen, y desechado después. También notamos la mano de Giger en los pasillos, murales, esculturas y, por supuesto, en el “Space Jockey”.
Los que vimos la primera película de Alien disfrutaremos como niños cuando veamos en funcionamiento a la famosa silla biomecánica del “Space Jockey“.
Aun así Prometheus comete algunos pecados en el plano científico, por los cuales se ha ganado las más duras de sus criticas. He de ser sincero, a mi me encanta cuando una historia fantástica tiene buenas bases científicas, como es el caso de Primer (Shane Carruth, 2004) o de Moon (Duncan Jones, 2009). Pero debemos ser conscientes que la saga de Alien es fantasía, con su buena dosis de terror, junto a algo de aderezo de ficción científica. Lo anterior significa que si ves correr a una persona a la que minutos antes le abrieron la pansa para sacarle un calamar monstruoso, no te comas el coco y disfruta imaginando lo que le debe doler. >D
Soy consciente que no estoy adelantando mucho de la trama, o al menos espero estar haciendo eso, así que aquí os dejo uno de los trailes oficiales de Prometheus para compensar:
En cuanto a el trabajo de los guionistas puedo decir que me ha parecido bueno pero no destacable. No es de extrañar porque Jon Spaihts es un novato en las grandes ligas, The Darkest Hour (2011) no es nada sorprendente, mientras Damon Lindelof (Lost) parece siempre más preocupado por crear intriga que por resolverla. Esto último espero que se compense con las ideas que Scott parece ya tener bien cocinadas en su mente.
Una nota: creo que la historia que Scott quiere contar está conectada con la serie de comics de Dark Horse.
Respecto a los personajes tenemos la misma carencia que se está instalando como norma en el cine contemporáneo, en Prometheus se saltan a la torera la presentación de los personajes para ir casi directo a el desarrollo. Hay dos excepciones, la doctora Elizabeth Shaw (interpretada muy bien por Noomi Rapace) y el androide David (Michael Fassbender tiene aquí la mejor interpretación de toda la película), con quienes el director Ridley Scott si se toma el tiempo de darnos algo de bagaje “sicológico”.
Uno de los personajes del cual más resentí que lo dejarán colgado en el limbo fue el de Meredith Vickers, interpretado por Charlize Theron. Uno intuye una gran pugna interior pero en eso se queda. Para colmo Scott le indico expresamente a Theron que su personaje debía mantenerse en las sombras y entrar en los escenarios casi a escondidas. Supongo que la falta de desarrollo de este personaje se debe en parte porque Charlize Theron iba a interpretar Elizabeth Shaw pero por cuestiones de agenda no se pudo, más tarde volvió a estar disponible por lo cual me imagino que Scott creo a Meredith Vickers para ella y así tenerla en el filme. Y la verdad es que se agradece.
Como nota curiosa os cuento que el idioma de los ingenieros fue creado para la película por tres profesores de la SOAS (Escuela de estudios orientales y africanos) de la Universidad de Londres.
Os recomiendo que hagáis como yo, id a ver primero la versión en 3D de Prometheus y luego, después de digerirla unos días, verosla de nuevo en su versión normal.
Durante nuestra adolescencia todos vivimos dos vidas, dos visiones del mundo. Por un lado aun tenemos nuestras casas, dejemos de lado que nuestro padre nos recordaba a cada rato que estábamos bajo su techo, por el otro estaba el resto del mundo, con todas esas chicas interesantes por conocer. En el caso de vosotras: chicos buenorros por conocer.
Mi cédula de identidad venezolana.
En mi caso esa doble identidad era aun más acuciada. Casi a lo Batman.
Con mis sacro amigos del Calasanz escuchaba a Iron Maiden o Led Zeppelin, o Pink Floyd (Isaac fue quien me introdujo al “rock sinfónico”), nos metíamos a explorar cuevas llenas de símbolos satánicos y amuletos de bruja, o de vez en cuando, cuando el padre de alguno se iba de viaje, practicábamos Coctelería nivel -1 en su casa. ¡Dios! ¿Qué se supone que era esa porquería aquel día en casa de Moscú? ¿Un ruso negro?
Mis primeras tres borracheras fueron con ellos. Una fue la de la casa de Moscú, el susodicho dijo que él ponía la casa y la comida, a nosotros nos tocaba poner la bebida. Así que todos saqueamos el alijo de nuestros padres y pillamos una botella de lo que pensamos que extrañaría menos. Al final teníamos una nutrida colección de bebidas completamente dispares que iban desde el licor de menta hasta vinos afrutados. Ahora sabéis porque me pille una de las borracheras más alegres de mi vida.
Otra fue en casa de Barela cuando competí contra Daniel a ver quien tomaba más cervezas. Gane yo, 16 cervezas, porque no había más. Pero no fue ahí exactamente cuando me emborrache porque Gazzotti me la bajo bañándome con una botella de gaseosa a presión. La verdad es que hasta lo disfrute, estaba fresquita. El asunto fue paulatino y con efecto retardado. Resulta que sobro como un galón del coctel trampa que Daniel había perpetrado para supuestamente emborrachar a las chicas. Y no tenemos una mejor idea que tomárnoslo con el desayuno del siguiente día. Salí de casa de Daniel como una rosa pero para cuando llegue a mi casa me sentía como viajando en un platillo volador. Casi la peor borrachera de mi vida.
Y la más tonta de todas. La del asado en el hogar hispano de Valencia. Resulta que nos reunimos todos allí un domingo, un día sagrado de descanso en Venezuela. Llevamos de todo, la mejor carne, verduras, cubiertos, platos, refrescos, licores… pero nadie se acordó del carbón. Así que teníamos toda esta deliciosa comida cruda y nada para prepararla. Bien, después del fallido intento de cortar unos enormes bambú que decoraban las cercanías, alguien se ofreció a ir a buscar algún lugar abierto para comprar el carbón. Mientras, Daniel y yo empezamos a tomar unos sorbitos del dulce vino pasita que él había traído. Nos lo bebimos todo, la botella entera. Estaba tan pedo que hasta me creí una historia toda marciana que Toni y su novia me contaron. Ellos diciéndome “es que somos medio hermanos” y yo tan tranquilo les digo “pues sí, os parecéis y todo”.
Verdaderamente los borrachos tienen ángel de la guarda porque aquel día yo llegue a la casa casi en automático. Y lo primero que hice al llegar fue zamparme como desesperado la cena para luego abonar con ella uno de los arboles del patio. Esta realmente casi fue la peor borrachera de mi vida.
Por otro lado estaba mi vida familiar. Con la ropa súper conservadora que mi papá me regalaba por mi cumpleaños, las cenas en familia, el acostarnos temprano, las cadenas de meditación, los viajes astrales… ¡Eh! Espera un momento, que esto seguro que no lo hacíais en vuestras casas.
Pues si, en mi adolescencia viví en la casa de los Weasley. Todo muy tranquilo, tradicional y familiar, excepto por lo referente a los duendes, espíritus elementales varios y el nosticismo. Ah sí, y viví en una casa embrujada (con posesión demoniaca incluida). Esa era una faceta de mi vida familiar que siempre mantuve separada de mis amigos porque quería disfrutar de nuestras tropelías sin sentido y no, por el contrario, convertirme en el chamán del curso. Creo que compartía con Barela la curiosidad por la metafísica pero fue a Daniel al único que le llegue a mostrar algo de mi mundo mágiko personal. Ya volveré sobre eso en un momento.
24 – Mi cumpleaños: todos eramos casi niños.
25 – Mi cumpleaños: bien acompañado.
Es extraño pero casi no recuerdo nada de esta fiesta de cumpleaños. Me acuerdo más de mi fiesta de los 15 y de la radio azul de transistores que me regalaron. Mis fiestas de cumpleaños siempre son aburridas porque cumplo el dos de enero, ese día todo el mundo esta durmiendo la mona. Para colmo está casi a mitad de camino entre el 24 y el día de los Reyes Magos, así que siempre salia damnificado en lo que se refiere a regalos.
Eso sí, como veréis, estuve acompañado por toda mi familia y la familia Rosales. También estaban Julieta, Erika (que posa para la cámara en todas las fotos en las que sale) y su madre. Tan sólo falta Juan Diego, mi hermano menor, y no recuerdo porque. Es gracioso que recuerde más detalles de las fiestas en las que me emborrache que de está fiesta, también es un poco triste. Pero esa es la esencia de hacerte adulto, abandonas el mundo interior, seguro y mágico, para enfrentarte al exterior, que es duro y pragmático.
26 – Con mi familia.
27 – Falta Coco.
28 – Mis padres.
29 – Con Pati y Alejo.
30 – Mi cumpleaños.
31 – Mi cumpleaños.
32 – Mi cumpleaños.
33 – Mi cumpleaños.
34 – Mi cumpleaños.
Volviendo a la historia del día en el que Daniel flipo en colores.
En esos últimos años que pase en Venezuela me reunía de vez en cuando con un grupo de personas para hablar de metafísica y paranormalidades varias. Como suele ocurrir el grupo se fue reduciendo y al final quedamos cuatro personas, dos de ellas están en la foto de abajo. Con ellas hacia experimentos de todo tipo, sobretodo de proyección astral y control mental. Una chica del grupo tenía una capacidad increíble de proyectarse a sitios desconocidos y describirlos con lujo de detalles. Así que un día invite a Daniel a que me acompañara a una de nuestras reuniones y como sólo yo le conocía, aparte de lo diferente que era su casa por dentro de las del común, era el sujeto perfecto para ese tipo de experimento. Nos relajamos, concentramos y le pedí a Mary que se proyectará a casa de Daniel. Cuando empezó a describir en detalle como era la decoración del hogar de Daniel este puso los ojos como platos. Fue realmente divertido y creo que me estuvo hablando del tema todo el día.
Bueno, luego le hipnotizamos y le hicimos correr desnudo por la avenida Bolivar, pero como borramos su memoria, seguro que de esa parte no se acuerda.
35 – Mis amigas metafísicas.
Pues con esto y un par de bizcochos, doy por terminado mi relato.
En el Calasanz aprendí mucho, de verdad, os lo juro, y también me lo pase increíblemente bien. No me arrepiento para nada de haber cambiado de colegio, para ir al Calasanz, faltando tan sólo dos años para finalizar mi bachillerato, porque esos dos años me prepararon para los siguientes 10 que viví en Colombia. En esos dos años nos atrevimos a hacer muchas cosas maravillosas como el festival Calasancio, y otras más gamberras como la vez que entramos en la cueva de las brujas. Por cierto que esa vez también se me rompieron los pantalones cortos y quede como un yanomami.
Hablando de explorar la naturaleza nada virgen, os voy a contar un poco de nuestro viaje a Callo Sal. Un viaje que comenzó bastante mal porque sin querer rociamos la comida de varios días con queroseno. Estábamos en una isla (de la reserva natural de Morrocoy), no teníamos casi dinero ni tampoco muchas ganas de regresar a nado hasta el continente. Tened en cuenta que hace 22 años los teléfonos celulares (móviles) eran cosa más bien de Viaje a las estrellas (Star Trek) así que dependíamos de la pura suerte.
19 – El solemne entierro de Siemprecurdo en Callo Sal: de regreso a la civilización.
Pero los líos comenzaron antes, o eso creo recordar. Fue en ese viaje que el novio de la hermana de un compañero (Sr. Piero si no me equivoco) nos di el aventón hasta la isla. El tema es que el coche (carro) en el que comenzamos el viaje era de un amigo del novio de… (bueno, ya me entendéis) y parece que no compartía mi gusto por Charly Garcia. Lo que casi causa que me dejase tirado en la carretera. La siguiente etapa la hicimos en el yate de uno de ellos (más corto así), y no se les ocurre otra cosa que dar un “pequeño” rodeo para hacer pesca de pez espada en alta mar. Pasad una hora después de haber zarpado ya estábamos todos colgados por popa soltando bilis. Bueno todos menos el amigo del novio, el novio y las novias.
Y como suele ocurrir en Venezuela, a los tíos les importaba un carajo lo del mareo de los amigos del hermano de la novia de uno de ellos hasta que una de sus “jevitas” se quejo de que se sentía mal. Ahí si que sí. Media vuelta inmediata y para la isla.
Ahora que caigo en cuenta, no estoy muy seguro que este parte de la historia pertenezca a nuestro viaje de fin de curso. Lo digo porque recuerdo que de regreso, en mitad de la noche, casi encallamos en un banco de arena. ¡Ahh! Ayuda, ya se me mezclaron los viajes.
Bueno hagamos como que aquí hay un fundido en negro y aparezco ya en la playa saltando de alegría al ver llegar una barca con un grupo de compañeros que se habían rezagado y llegaron un día después que nosotros. Estábamos contentos de verles, pero la verdad es que estábamos más contentos de que traían comida, agua y, ¡cha, chan! Hielo. La ginebra sin jugo de naranja y caliente es horrible.
Ya para entonces teníamos la carpa montada, más bien como una carpa de circo porque no supimos donde iban los tubos. El cuaderno que lleve supuestamente para inmortalizar los mensajes de despedida de mis compañeros paro convertido en “papel higiénico” a manos de Josefina. Y la isla estaba empezando a ser abandonada por las parejitas y su “poperó”*.
*: por si las moscas esto es una referencia a Technotronic.
Así que nos pusimos manos a la obra. Había que realizar el solemne entierro de Siemprecurdo, nuestro profesor favorito, en las hermosas arenas de Callo Sal. Ya con anterioridad le habíamos colgado, bueno, esto fue más bien Barela, durante una conga-concert en la casa del antes citado. Nos ataviamos para la ocasión, realizamos la procesión y finalmente el entierro. Para esta última etapa tuvimos la impecable presidencia de sr. Isaac y la asistencia inmejorable de la Diablisima, Yarima.
20 – El solemne entierro de Siemprecurdo en Callo Sal: Esta chica tan guapa creo que es Maria Gabriela, Herrera (daña la foto inmediatamente después), Sr. Piero, Sr. Isaac, Adriana, Yarima, Moscu, Marcos, Font y Barela.
21 – El solemne entierro de Siemprecurdo en Callo Sal.
22 – El solemne entierro de Siemprecurdo en Callo Sal.
22 – El solemne entierro de Siemprecurdo en Callo Sal.
22 – El solemne entierro de Siemprecurdo en Callo Sal.
22 – El solemne entierro de Siemprecurdo en Callo Sal.
22 – El solemne entierro de Siemprecurdo en Callo Sal.
Como ven la cámara que use era muy mala así que está de más decir que de las fotos de la noche no salio nada en absoluto. Una lastima porque esa noche fue histórica.
Esa noche nos fuimos al embarcadero con nuestro iglú lleno de hielo, un par de botellas de ginebra y el zumo de naranja. La tranquilidad era total, la única luz era la de la luna sobre las olas del mar. De vez en cuando también se veía alguna que otra luminiscencia, probablemente de algún monstruo marino que sopesaba las ventajas de cogernos por un pie y llevarnos como tentempié para la cena.
Hablamos toda clase de tonterías, entre ellas rajábamos de un grupo de “skas” que se habían instalado al otro lado de la isla. Y la verdad es que a quién se le ocurre ir de acampada a una isla vestido de negro y con zapatos de plataforma. El tema es que la noche continuo, el hielo se acabo, el zumo se acabo y todos decidimos que era hora de dormir. Pero quedaba ginebra. Así que Isaac y Pietro decidieron seguir disfrutando del semi estupor alcohólico.
El resto de nosotros regresamos a la hoguera del campamento,y puesto que eramos unos coño’e madres, apagamos todo tan tranquilamente, nos agazapamos en la oscuridad a esperar que a Isaac y Pietro se les acabase la ginebra, y cuando los vimos volver saltamos sobre ellos simulando que les dábamos una paliza. No, en serio, lo simulábamos.
Como estaban tan borrachos pensaron que eran los skas que venían en plan Hunos a arrasar con el campamento. Entonces ocurrió lo que no nos esperábamos, Isaac salio corriendo precisamente en dirección del campamento de los skas y Pietro en dirección de las salinas. A Isaac fue fácil atajarlo antes de que les prendiera fuego a los skas que dormían inocentemente la mona en sus carpitas negras. Pero el Sr. Piero se nos perdió en los manglares.
Isaac estaba llorando amargamente la perdida de su amigo en combate, seguramente secuestrado por los enemigos. Pero nosotros nos estábamos acojonando un poco porque no encontrábamos a Pietro, bueno, también estábamos descojonados de la risa por lo surrealista de la situación. Nos dividimos en varios grupos para buscarle. Mientras…
Pietro se había metido en la laguna salina que hay en la isla huyendo de los tipos que le siguen por toda la isla. Por suerte, la borrachera no le permite ser consciente de que el agua apesta. Tampoco parece ser demasiado problema mantener a raya esa serpiente que se le acerca oscilando por la espesa agua rojiza. Una rama de manglar y el comunicarle que se enfrenta al Sr. Piero parecen ser suficientes para que el ofidio ( o eso cree Pietro que era) mantenga las distancias, sin embargo el animalito no se decide a marcharse y eso lo inquieta. Al fin, el frío y la sospechosa compañía de la culebra hacen que Pietro salga de los manglares y regrese al campamento.
Por supuesto que después de semejante historia lo primero que hicimos fue buscarle alguna mordedura que, por suerte, no encontramos. Pero no creáis que Pietro se quedo tan tranquilo y se fue a dormir hasta el otro día.
Como a las tres o cuatro de la mañana escuche a Barela pegar un grito, un cangrejo tenia amorosamente alicatado uno de sus pezones. Acto seguido uno detrás de otro empezaron a dar brincos dentro de la carpa. Estaba llena de cangrejos. Cuando tratamos de salir resulta que la cremallera estaba completamente cerrada. Por supuesto, el Sr. Piero se había dedicado a cazar cangrejos todo la noche, luego los metió diligentemente en la carpa, la cerro y se sentó afuera a esperar el resultado mientras se zampaba el resto de las provisiones.
Que puedo decir, nos la devolvió completita.
23 – Conga Sacra: todos en la fiesta de fin de curso.
Estos chicos eran grandes. Lo mejor que le puede pasar a uno en ese momento de la vida.
Luego mi existencia cambiaría de una película estadounidense de aventuras adolescentes a otra europea de decadencia juvenil. Pero antes mi último recuerdo de esta era de inocencia; mi cumpleaños número 18.
Dejemos un rato mi vida familiar de lado y volvamos al Calasanz. Lo cierto es que tengo mucho que agradecer a los curas y mis profesores por preocuparse porque de verdad estudiásemos. En mi caso eso era muy bueno porque, como ya os conté, sólo me preocupaba por sacar buenas notas en las materias que me gustaban. También es verdad que nos procurábamos nuestra recompensa de muchas formas, de las cuales las acampadas y los conciertos era lo que más me gustaba de estar en el Calasanz.
14 – SacroFestival: la polémica calcomanía.
Para nuestra graduación organizamos el 1er. Gran Festival Calasancio (sí, lo sé escribir bien, yo no fui quien puso la zeta en la calcomanía) con la idea de recoger fondos para la fiesta de graduación y de paso montar un buen concierto. Recuerdo que en nuestro salón había como tres o cuatro bandas de rock, y el cabecilla en casi todas era Isaac, así que la posibilidad de subirse a un escenario hacia valer la pena el trabajo de convencer a los curas de meterse en semejante embrollo.
Como siempre los curas se hacían los duros, nos daban razones de porque no, nosotros contraatacábamos inventándonos razones de porque sí, ellos se hacían los que nos creían y nos daban el permiso. Creo que lo mismo aplicaba para las diabluras que hacíamos, si no, cómo se explica que hayamos sobrevivido indemnes al “cementerio de pupitres”, la “piedra” de mármol asesina, el carro de Siemprecurdo en el arenal (aunque técnicamente este no fuimos nosotros), la voladura de la cruceta del desagüe, el humo tras los autobuses, la elección de la reina, la película sobre el SIDA, etc., etc.
Con cada una de esas historias podría crear un capitulo nuevo, lo malo es que no hay fotos con lo que quedan descartadas de esta serie. Pero puede que vuelva sobre ellas en el futuro para otra serie.
14 – SacroFestival: mi entrada.
14 – SacroFestival (algún grupo de cuyo nombre no me acuerdo).
15 – SacroFestival (sigo sin acordarme del nombre de este grupo)
16 – SacroFestival (algún grupo): La guapa teclista que capturo nuestra hormonal atención.
Ya habréis notado por lo desastrosas que son la mayoría de las fotos que os he mostrado que mi cámara de la época era tan mala que si le rezabas un Padrenuestro empezaba a levitar y escupir baba verde. Era lo más cutre que he tenido en toda mi vida, la lente parecía un trozo de plástico marrón, por lo que no conservo fotos de los grupos de mi salón. Una cagada descomunal. En las seudofotos que me medio salieron tocaba adivinar quien era la mancha movida sobre el fondo negro profundo, un trabajo de pura imaginación.
Pero al menos uno de los chicos del otro salón, eramos A y B, nos vendió algunas copias de las que tomo él de una banda de su salón. Algo es algo ¿no?
Por cierto recuerdo el cabreo que se pego porque todo el mundo quería copias de las fotos de la teclista (que era su novia), la cual para nuestros gustos de la época estaba muy guapa. El caso es que se enfado y veto las fotos de la chica, falto poco también para que no vendiera ninguna en absoluto. Pero chaval, sinceramente, ¿qué esperabas de una manada de quesudos como nosotros?
Yo por suerte soy de los pocos que sí les tocaron fotos de la flaquita desconocida.
17 – SacroFestival (algún grupo)
18 – SacroFestival (algún grupo)
La verdad es que apesar de todas nuestras metidas de pata. Yo llevare la doble cruz por siempre de la “Z” y el fiasco de mis fotos. El festival fue muy bien y recolectamos suficiente dinero para hacer una buena parrillada, que os dije antes, para celebrar nuestra despedida de los años de escolapios.
El cumulo más grande de recuerdos que tengo de mis años en el Calasanz es de nuestro último viaje a Callo Sal. Para que os hagáis una idea de lo bien que lo pasamos sabed que casi llaman a la guardia costera para que nos sacaran de la isla.
Como os comente en la entrada anterior acerca de mis visitas vacacionales, la razón principal era ver a mi familia. Como a todos gran parte de mi vida fue moldeada por mis padres; desde la forma de sonreír o pelearme hasta mi actitud ante los problemas que la vida te deja caer de vez en cuando, para mantener la trama interesante, ya sabéis. Con la escusa de las fotos me gustaría compartir un par de facetas de mi vida en familia.
Una parte muy importante de mi vida familiar en ese entonces era trabajar en el taller de artes aplicadas de mi papá.
La verdad es que hoy en día trabajo porque necesito comer y comprar películas, que si no… ¿La razón? Pues que trabajar con mi papá era un poco traumatizante. Sobre todo la parte en la que te prometía pagarte y luego se hacía el sueco. ¡Hey! Sé que era mi deber y tal, pero coño, por lo menos me podría haber pagado las horitas aunque fuese de una forma simbólica. Por lo del refuerzo positivo y todo eso.
Pero hay una razón más importante, de los tres tipos que trabajaban para mi padre dos eran unos bichos que se dedicaron a hacerme la vida imposible. Era más que todo una especie de guerra psicológica. Podríamos decir que uno era un ladrón en practicas y el otro… Dejémoslo en que mi mamá le llamaba “la lombriz intestinal” (muy acertadamente, por cierto).
Sólo Toto era una persona normal y decente, con una familia encantadora. Siempre fuimos muy amigos de ellos, eran todos ellos trabajadores, respetuosos, educados, alegres, eran en resumen la antítesis de los dos anteriores. Salíamos mucho a la playa juntos y, perdona Toto si lees esto, me encantaba ver a sus hermanas en traje de baño.
Hablando de transparencias, recuerdo una vez que pase una gran vergüenza porque las costuras de mi traje de baño se deshicieron literalmente con el agua del mar. Quede como un indígena con taparrabos. La hermana mayor de Toto, con muy buena intención, me presto unos pantalones cortos blancos de ella y la verdad es que eran casi peor que usar el “taparrabos”. Al final tuve que madurar un poco mi sentido del ridículo, sacar mi hippie interior, y simplemente disfrutar del mar.
12 – ToTo Family
Otra faceta que no puede faltar en cualquier familia: las parrilladas.
Bueno, sé que habrá familias vegetarianas que harán una enorme ensalada, u otras que hagan campeonatos de ajedrez. Pero para la mía toda celebración era motivo de parrillada. Yo lo que es el Atari no lo cate (snif, snif…), y el primer TV a color lo compro mi mamá. Pero para mi papá existía una especie de nivel de flotación en la nevera, y su deber era que por debajo del mismo nunca viéramos bajar quesos, embutidos y filetes. Nada que ver con mi actual afición por los fideos instantáneos chinos y los cereales. Joder, como me recuerda eso a Scott Pilgrim.
Por cierto que tengo también una “Ramona” en común con Scott Pilgrim, pero eso os lo contaré en otro momento.
13 – Atragantada anual: con Juan Diego, Alejandro, Carlos Santiago, Javier, Carlos José, Katia, Karina, Carlos, María Gabriela y Francisco. Valencia, 3/8/90.
En la foto que está sobre estas lineas podéis ver a los chavalines que eramos hace 22 años. En esta foto por cierto salen los hijos de dos grandes amigos de mi padre: Carlos Rosales y Francisco Martinez.
En el siguiente capitulo vamos a por algo realmente bueno, vamos a por el gran festival Sacro, la gran Conga, ¡el 1er. Gran Festival Calasancio!
La verdad es que disfrute un montón los dos años que estuve en el Calasanz, lo pase muy bien con mis amigos y mis amigas, pero todo termina. Bueno, más o menos.
Después de graduarme seguía con todas mis dudas acerca de cual carrera escoger, me gustaba todo lo analítico, y los resultados que obtuve en las pruebas de aptitud académica eran muy buenos, pero mi promedio de notas del bachillerato me jodía las posibilidades. Y es que sólo me gustaban la física y la biología de las materias del bachillerato, para el resto simplemente hacia lo suficiente para pasarlas. Lo malo es que como 60% de tu promedio de bachillerato y un 40 de tus pruebas de AA se combinaban para obtener el númerito que te decía a donde podías ir. Resultado: jodido.
Encima mientras más cerca de tu casa querías ir, más promedio te pedían. Así que hice cuentas, entre irme a la frontera y saltar la frontera había poca diferencia. Además en Colombia me harían las pruebas ICFES (equivalente de las de AA) y pasarían de mis promedios de Venezuela. Casi era obvio cual era la mejor opción. Me fui a Colombia, me presente a las ICFES y con los 378 puntos que saque (de 400 posibles) podía casi elegir lo que quisiera. Así que me decidí a estudiar… ¡Tadan! Ingeniería electrónica. Sí ya, lo sé, algún día os cuento el porqué.
Mientras mis amigos hacían lo propio en Venezuela. Daniel se fue a la universidad de Carabobo a hacer como que estudiaba mientras se trepaban al Panchitas a fumar Belmont y beber dios sabe que menjurjes. Actividad que interrumpían de vez en cuando para escapar de los gases lacrimógenos que la policía arrojaba alegremente a los estudiantes de esta dicharachera universidad.
Por cierto, la cartelera quemada no fue un sabotaje del capitalismo imperialista, fue Daniel medio curdo con un encendedor.
10 – Multitudinaria-PA: CSVD y Daniel
11 – Multitudinaria-PA: CSVD e Ivonne
11 – Multitudinaria-PA: Carta del personal del Panchitas.
En las vacaciones que tenía en la U. de A. aprovechaba al principio para viajar a Venezuela. Visitaba a mi familia, me subía a los arboles, ayudaba a mi padre a que aumentará su deuda conmigo (la cual ya tenía claro que nunca iba a pagar) y luego me pasaba por la U. a jugar cartas con Daniel y sus compañeros.
Recuerdo una vez que fuimos a casa de uno de sus amigos porque era el cumpleaños de no sé quien y luego salíamos a otra parte. El asunto es que sospechábamos que este chico nos quería dar esquinazo porque le había salido plan con una chica. Así que cuando se puso al teléfono yo me escurrí al segundo piso y levante la linea que tenían allí. ¡Confirmado! Nuestras sospechas eran ciertas. Yo colgué lo más suavemente posible para bajar disimuladamente y pasar la información. Pero justo cuando celebraba mentalmente nuestra astucia escucho al espiado gritando que “quién estaba en el otro teléfono”. La jodí con el clic del teléfono al colgar.
Me cague de miedo. Imaginaos; no era mi casa, ni mi amigo, estaba en la segunda planta sin invitación y con el teléfono aun en la mano. Por suerte el tipo no se decidía a colgar y sin colgar no podía subir las escaleras. Tome impulso y comencé a bajar las escaleras a hurtadillas pero me encontré con que el espiado hacia otro tanto de lo mismo desde su lado. Nuevamente la suerte me ayudo, mi lado estaba completamente a oscuras y abajo había mucha luz, él no me veía pero tampoco yo podía seguir bajando.
Ahí es donde Daniel puso en funcionamiento su malicia indígena, le salio al paso y haciéndose el indignado logro que se volteara lo suficiente para que no me viera bajar el resto de la escalera. Realmente fue increíble, fue como cuando en las películas los protagonistas pasan por detrás del vigilante y uno se dice “anda ya, cómo no les va a ver”. Pues así fue, pase casi dando saltos en las puntas de los pies directo al salón, del cual salí unos segundos después con mi mejor cara de poker.
Vamos a dejar las aventuras un momento, luego volveremos a ellas, para dedicar algo de tiempo a mi familia.
Antes hablaba del amor platónico, que es muy importante, pero hay otro elemento femenino de nuestra adolescencia que nos marca: la amiga.
Creo que todos hemos tenido una gran amiga, o en el caso de las chicas, un gran amigo, aunque muchas personas dirían que es físicamente imposible. Lo cierto es que algunas de las personas que considerado entre mis mejores amistades son mujeres. Claro que muchas personas también han pensado que soy homosexual, así que seguro que ahora estarán pensando “Ah, claro”.
08 – La Diablisima: Yarima
Lo cierto es que Yarima, alias la Diablisima, y yo, realmente no caíamos en la categoría de “amigos para siempre” pero tampoco se acercaba ni de lejos a lo que sentí por Beatriz. Nosotros terminamos siendo amigos de revote tras el intento de un amigo en común de tirarle los perros (tejos), lo cual, si se piensa un poco, suena muy raro. No os preocupéis, ya os contare esa historia llegado el momento.
Pero por qué revoto en mi dirección. Nunca lo tuve muy claro, aunque mi teoría era que yo le gustaba, y creo que algunos de mis amigos pensaban lo mismo por lo que no paraban de azuzarme para que fuera un poco más allá. Pero…
Cuando nos graduamos de bachilleres, el padre de un compañero cerro su discoteca para hacernos una fiesta privada. No paraban de llenarnos las mesas de copas y pasapalos. Era como una cena del imperio romano. Lo malo es que venía de la fiesta en casa de Daniel, donde habíamos comido un montón y, para rematar, me robe lo que quedaba de un pastel de chocolate bonísimo. Que conste que Daniel fue coautor y cómplice del crimen. Para cuando llegamos a la discoteca ya no me cabía literalmente un solo bocado más. ¡Que puto desperdicio!
Volviendo a la Diablisima. A ella la invite para que me acompañara en esa fiesta de graduación, y todo fue muy bien hasta que de repente se desapareció. Claro, me mosquee, fui a buscarla, y tengo que admitir que me jodió mucho cuando la vi dándole su teléfono al barman en una servilleta. Así que creo que a pesar de mis ilusiones toda nuestra relación se resume en una frase tal que “aunque no seas gay muchas veces te toca ser simplemente el mejor de los amigos”.
09 – La Diablisima: Yarima y dos amigas suyas.
Yarima era, y supongo que es, una persona muy interesante para hablar, bastante culta, también muy divertida. Lastima que no tuvimos el tiempo para evolucionar como buenos amigos, ni como nada más realmente.
Dejo constancia que luego he conocido chicas que han sido mis amigas de verdad, a las cuales admire mucho y creo que ellas a mi. Y es que la amistad con una chica es muy diferente de la que tienes con tus amigos. Con mis amigas reales siempre he podido ser más autentico e intimo. Con mis amigos no he podido evitar tratar de fardar un poquito siempre.
Fuera de la escuela y los amigos, siempre hay algo muy importante en nuestras vidas adolescentes: el amor platónico e inalcanzable. En mi caso era una de las sobrinas del padrino de mi hermana, el señor Rosales. Suena un poco complicado así, de modo que diré que eran vecinas para simplificar.
No sé quien creía que perdía el apetito por la mayor, Fabiola. Ellas creo que pensaban que era la segunda por arriba, Claudia (alguien me va a matar si me he equivocado de nombre). Mi papá me comía el coco para que fuera la segunda por abajo, Julieta. Pero lo cierto es que estaba lobotomizado por la del medio, Beatriz. Me encantaba, pero era tan ahuevado (gil) que nunca fui capaz de decírselo… El hecho de que apenas lo diga ahora denota mi nivel de ahuevamiento.
04 – Mis primas (adoptivas): Fabiola
05 – Mis primas (adoptivas): Claudia
06 – Mis primas (adoptivas): Beatriz
07 – Mis primas (adoptivas): Julieta
Recuerdo una vez, mucho más atrás en el tiempo, que estábamos en casa de los Rosales, jugando como siempre, y Beatriz propuso jugar al escondite. Salimos a la calle y designamos a alguien para que contara. Lo que no recuerdo bien es si fue mi idea esconderme con Beatriz o si fue de ella, pero lo cierto es que tenía pensado besarla (modo estándar a aquella edad de declararse). Justo cuando corríamos a escondernos aparece mi papá llamando a la retirada. Yo no me moví, no tenía nada de ganas de irme, Beatriz intercedió para que nos dejaran un rato más, creí por un instante que se obraría el milagro.
Lo malo es que mi padre era aun más inocente que yo. Bueno, de alguna parte tenía que salir mi agilipollamiento en temas del cortejo. Estoy seguro que ni sospechaba que Beatriz me gustaba, ni nada de mi plan de besarla. Así que dio su ultimátum para la retirada con cara severa e intransigente, y me toco replegar alas.
¿Que triste, no? Espero que en el próximo capitulo tenga más suerte… ¿o no?
Como sabéis soy Carlos Santiago Valverde Duran, aunque prefiero que obvien el Carlos, he vivido en muchos países, uno de ellos Venezuela, y he decidido regalaros con un viaje a mi pasado, para ser precisos, a 22 años de distancia en mi pasado.
[Comienza a sonar la versión de "A Little Help from My Friends" de Joe Cocker]
En esa época apenas había descubierto a Pink Floyd y su maravilloso “rock sinfónico”, también creía que existía algo llamado “blade metal”, fumaba a escondidas cigarrillos extranjeros comprados en el mercado de las Pulgas, no había decidido si quería estudiar ingeniería en sistemas, psicología o criminalística, y me la pasaba pelado (sin un duro), espera, eso último, sí sigo igual…
Las siguientes fotos han sobrevivido a mil peripecias y viajes de miles de kilómetros, siempre metiditas en su viejo álbum de Foto Japón. No he querido retocarlas a pesar de lo mal tomadas y deterioradas que están porque creo que eso es parte de su encanto.
Parte de la cubierta original del álbum. He tratado de conservar el orden que tenían.
Resulta que mi padre, el gran artista Santiago Valverde, hizo un vitral para la capilla del colegio Calasanz de Valencia y los curitas quedaron tan contentos que decidieron admitirme.
Cuando llegue al Calasanz, una escuela sólo para hombres, la mayoría de ellos bastante sifrinos (pijos), pensé… La verdad es que no pensé nada. En esa época me la pasaba en el mundo metafísico, era más inocente que el asa de un cubo y mi autoestima estaba enterrada en el patio de mi casa. Lo normal en una situación así es que tendría que haber sido destruido, o haber claudicado, o parado en un manicomio o peor. Pero me toco en un salón lleno de “desgraciados” nihilistas e inocentes, que aunque al principio me hicieron todas las diabluras enajenadas que se les ocurrieron (Isaac aun me acuerdo de lo de la mochila en la cabeza), resultaron ser unas maravillosas personas y unos grandes amigos.
De ellos los que considero mis mejores amigos y compañeros de desastres, son los Windy.
01 – Best Friends, los Windy: Daniel.
02 – Best Friends, los Windy: German.
03 – Desladilla, pullazo: Orlando, Daniel, CSVD y Nome Acuerdo (lo siento). Estamos en un “pool” que estaba en los Sauces, al lado del Almacén Japones, no vendían licor por ser de menores. [Gracias Daniel por la información]
He decidido separar el contenido en una serie de artículos para que no sea tan pesado al cargar. En ellos volveré varias veces sobre mi vida en el Calasanz, sobre todo a Daniel. Pero primero hablemos de las chicas que me marcaron en esa época de mi vida, así que…
“Rosalía Linde recorre con su palabra el otro lado de la sombra, el territorio oscuro de la memoria, los rincones del silencio... y los ilumina con sus imágenes poéticas plenas de sentido. [...]
Nos ofrece su particular visión de un mundo en descomposición que, gracias a su estilo ágil, lleno de sensibilidad y sutil ironía, nos parece bello incluso en su orfandad.
Santiago Valverde nos muestra en imágenes un caleidoscopio de la vida: la infancia, la sensibilidad femenina, la soledad, el aislamiento, la ciudad como universo atemporal. Cada fotografía cuenta una historia y parece más un lienzo pictórico que una instantánea. [...]
El resultado de esta simbiosis entre palabra e imagen es una sinergia singular, ya que fotografías y poemas se refuerzan recíprocamente, consiguiendo un mayor impacto y expresión estética.
"Huesos de ángel" es una edición de lujo, para los amantes del libro, la poesía y la fotografía.”
por Ana Muela Sopeña.
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